viernes, 30 de octubre de 2009


Otro día en Lima: llevar ropa a lavar y para el domingo hemos contratado en una agencia un paquete para ir a Huaraz y en tres días visitar el Callejón de Huaylas, la Laguna de Llanganuco y otros sitios y poblaciones de las proximidades y el jueves viaje a Trujillo. A ver cómo nos resulta.
Por la tarde hemos quedado con Germán, el hemano de Lucho y cuñado de Marisol. Hemos hablado de mil cosas y hemos acabado bebiendo pisco y cenando una cosa ligera en un local de Larcomar. En todos los días que llevamos en Perú, no nos habíamos acostado tan tarde; por eso escribo estas lineas hoy viernes por la mañana.

miércoles, 28 de octubre de 2009

en Lima de nuevo


Hoy hemos pasado gran parte del día en el autobús. De mañana, después de desayunar hemos ido a la teminal de la empresa Molina, nos hemos anclado en nuestros asientos y así hemos permanecido unas nueve horas, con la salvedad de la hora de comer. Yo tenía unas quice o veinte fotografías, de la montaña andina, del altiplano, etc. y gracias a funcionamientos inexplicables de windows, las he perdido todas.
En Lima no hemos venido al hotel de la llegada, sino a un hostal que está cerca, pero es peor que el de Cusco.
Aquí estaremos hasta el domingo.

martes, 27 de octubre de 2009

mañana dejamos Ayacucho


Hoy por ejemplo, fieles a nuestro modo de viajar, hemos tenido un día de completo relax paseando por Ayacucho, algunas de sus calles repletas de comercios, sitios parecidos, no en el género que se vende pero sí en su estructura, a los zocos árabes, y mucha gente moviéndose rapida de un sitio a otro. A diferencia de Cusco, da gusto pasear por las calles, ignorados por toda la gente vendedora, a lo más alguna alusión a que compres algo.
En Ayacucho también hemos comprobado que tanto en restaurantes como comercios que tienen el distintivo de VISA, admiten sin ningún contratiempo hacer los pagos con dicha tarjeta. En días pasados, en Cusco, Arequipa, Puno y seguramente algún sitio más, en restaurantes, hoteles, agencias de viajes, comercios, a pesar de constar en su interior y exterior dicho distintivo o nos dicen que tienen el aparato sin conexión, o "averiado" o nos advierten que pagando de ese modo tenemos que abonar un 5% y hasta un 10% más. Josune siempre ha tomado parte en la reclamación y consiguiente discusión.
Entre tanta iglesia y centros educativos de la misma, esta mañana hemos encontrado este.
Y así se termina nuestra estancia en esta ciudad; de mañana viajaremos hacia Lima donde permaneceremos dos o tres días para a continuación viajar hacia el centro y norte de este país.

lunes, 26 de octubre de 2009

paseando por Ayacucho


Parece que llegan las lluvias. De la parte de los Andes se ven nubarrones negros que avanzando el día llegan a nosotros en forma de borrascas tormentosas. Así ha sucedido los últimos días y hoy que estaba el cielo gris de mañana y nos hemos ido con el paraguas en la mochila, no ha caido nada.
De mañana salimos hacia el museo nacional de arqueología y después de una larga caminata llegamos allí y estaba cerrado los lunes; en su defecto hemos visto algunas muestras de arte popular que había por allí y un botánico de cactus y crasas muy mal cuidado que también está en ese sitio. Seguimos andando y desde alli nos acercamos a la plaza de Santa Ana donde hay una gran muestra de artesanos, según la guía. El caso es que hay pocos abiertos y es que por ser este tiempo o por lo que sea, hay pocos turistas en Ayacucho.
Lo que sí hay es animación en las calles de esta pequeña ciudad. A cualquier hora del día hay cantidad de gende deambulando de un sitio para otro.
Hoy también hemos comprado billetes en la empresa Molina para ir el miércoles a Lima y de allí reemprenderemos viaje hacia el norte.

domingo, 25 de octubre de 2009

En la pampa de Ayacucho


Recordaba del cole en las clases de historia el nombre de Ayacucho por la batalla de dicho nombre y hoy hemos visitado dicho lugar. Por la mañana hemos tomado un "mototaxi" que nos ha llevado al sitio de donde parten los colectivos hacia Quinua. En los colectivos se viaja literalmente como sardinas en lata y a pesar de todo, cuando entras en el micro atestado y supones un apretón para todos, te reciben con sonrisas.
Hemos hecho el primer trayecto hasta los restos arqueológicos de Wari, pero al llegar a la entrada no había nadie y optamos por penetrar en la zona donde había sepulturas protegidas por cobertizos y dos o tres letreros explicativos, pero nada más y como no teníamos a nadie para explicarnos más, nos hemos quedado un poco in albis.
Todo esto situado en un auténtico bosque de opuntias y otros tipos de cactus.
Luego, en la carretera de nuevo, hemos esperado la llegada de otro colectivo que no se ha hecho esperar y hemos seguido hasta Quinua y el sitio de obelisco en la pampa. Nada más bajarnos del micro, se nos han acercado varios niños que se ofrecían para relatarnos el evento o cantarlo también. De momento hemos visto el obelisco y cuando estábamos arriba se nos ha acercado un niño con la misma oferta; a éste le hemos dicho que sí y nos ha recitado de corrido toda la batalla con los nombres de los generales e incidencias habidas en la misma.

Hemos vuelto al pueblo donde había mercado y como amenazaba tormenta y no teníamos mucho que hacer allí, hemos vuelto a Ayacucho a continuación.
Esta es una pequeña ciudad con muchos edificios coloniales y muchas, muchísimas iglesias, según la guía que manejamos, más de treinta y tres. Ayer mismo, a poco de llegar, vimos cerca del hotel una procesión en la que adolescentes paseaban una virgen profusamente iluminada. Luego nos enteramos que un colegio celebraba algún aniversario. La fiesta duró, pues a continuación hubo fuegos artificiales, tracas y bombazos en abundancia.
A diferencia de Cusco, aquí podemos circular tranquilamente por la ciudad sin que continuamente nos asalten queriéndonos vender algo.

sábado, 24 de octubre de 2009

En Ayacucho


Hemos acometido hoy la segunda parte del viaje para llegar a Ayacucho. De mañana a la terminal un poco antes de las seis ; había poca gente y hemos entregado las maletas para que las llevaran al autobús. Tras esperar unos minutos ha aparecido el mismo vehículo de ayer, pero bastante más limpio. Hemos montado y enseguida ha comenzado el traqueteo del autobús sobre la pista. Duraría nueve horas.
Igual que ayer los paisajes se suceden; en las partes bajas la campiña (huertos, prados, frutales) que llaman aquí. A partir de un punto comienza la ascensión y el paisaje cambia; a veces nos sorprende un territorio semiárido con ágaves, cactus y escasos arbustos. Otras algunos árboles, eucaliptus por lo general y por los cuatro mil metros esa hierba áspera y rocas. En el viaje de hoy hemos sobrepasado por dos veces los cuatro mil y otras tantas iniciado el desceso hasta los dos mil más o menos. En el último de éstos hemos llegado a Ayacucho sobre las tres de la tarde.

Llegamos a Andahuaylas

Viernes, 23 de octubre

Tal como decía ayer, a las siete de la mañana hemos partido de la Terminal de tierra de Cusco rumbo a Andahuaylas. En cada uno de los asientos del autobús, en la funda del cabezal, sepodía leer el siguiente mensaje.

El viaje ha sido largo, larguísimo y además desde Abancay, donde hemos comido, la carretera se ha vuelto pista y por lo tanto marcha más lenta y por otro el trazado de la pista que va recorriendo toda la geografía peruana o poco menos. Por dos veces hemos llegado a los cuatro mil pasados y con un parón por obras, hemos llegado más tarde de las cinco. Mañana de nuevo gran madrugón